Cada 4 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Salud Sexual, instancia que busca relevar la importancia de este aspecto del bienestar humano a lo largo de todo el ciclo vital. En Chile, APROFA, organización con más de 60 años de trayectoria en la promoción de los Derechos Sexuales y Reproductivos, entregó su mirada sobre los avances y desafíos que persisten en la materia.
La salud sexual es entendida como un estado de bienestar físico, mental, emocional, psicológico y social relacionado con la sexualidad. No se limita a la ausencia de enfermedades o infecciones, sino que incorpora un enfoque positivo, informado, seguro y libre de violencia y discriminación, que permite vivir de manera plena.
Desde APROFA advierten que, pese a los avances, aún queda mucho por hacer para que las políticas públicas y las dinámicas sociales integren la salud sexual como una dimensión central del ser humano y un componente esencial del bienestar integral, que no quede limitada únicamente a la función reproductiva.
El rol de la información y la prevención
Para avanzar en este objetivo, la entidad subraya la importancia de garantizar un enfoque que incluya los derechos sexuales y reproductivos. Esto significa asegurar el acceso universal a información veraz, servicios de salud de calidad, así como a los medicamentos e insumos necesarios para un cuidado integral.
“Es fundamental entender que, la salud sexual también incluye, entre otras cosas, conocer profundamente el cuerpo y contar con la información completa para determinar cuando estamos frente a situaciones evitables. Ejemplo de ello, es la salud de los órganos pélvicos, donde prevenir y tratar problemas asociados a este, tales como incontinencia urinaria, preparación del parto y post parto, función sexual, etc. es fundamental para la calidad de vida”, destacan desde el Área de Salud de APROFA.
Lo anterior también se traduce en atenciones de salud vinculadas a los ciclos y procesos biológicos, como la pubertad, la menarquia, la menstruación o el climaterio. Asimismo, contempla consultas relacionadas con la anticoncepción, la planificación familiar y controles periódicos, además de aspectos relacionales como el consentimiento y la construcción de vínculos saludables.
Un desafío transversal
En ese sentido, el acceso a la salud sexual es compleja no solo para las mujeres o personas con vulva. “En el caso de los hombres y/o personas con pene, históricamente ha estado descuidada su salud sexual a lo largo de todo su ciclo vital, lo que refuerza la idea errónea de que este tema solo concierne a las mujeres o a quienes quieren gestar, validando visiones sesgadas que perpetúan desigualdades que en este caso afectan directamente la calidad de vida de los varones, que tardíamente detectan enfermedades o patologías que podían ser evitables con información y apertura a la prevención» precisaron.
Por otro lado, la organización advierte que muchas mujeres y personas con capacidad de gestar dejan de asistir a controles anuales a partir de los 35 años, reflejando una falla en las políticas públicas e impactando en estadísticas preocupantes para el país, como la mortalidad asociada al cáncer de mama detectado tardíamente y la incidencia del cáncer cervicouterino.
Promover el uso de preservativos, fortalecer las consejerías anticonceptivas y garantizar herramientas para la toma de decisiones informadas son acciones fundamentales para ejercer el derecho a la salud sexual. No obstante, APROFA advierte que, pese a los avances y a estar en 2025, el abordaje en Chile continúa siendo insuficiente, desigual y carente de una actualización acorde a las necesidades actuales de la población.
