¿Qué llevó a mujeres del siglo XIX y comienzos del XX en Chile a salir de la esfera privada y enfrentarse a un juez para denunciar violencia y abandono?
El libro “Mujeres en la Justicia de Ñuble”, de la abogada e investigadora Sandra Schuffeneger Rozas, responde a esta pregunta a través del análisis de expedientes judiciales entre 1868 y 1915, revelando relatos desgarradores que hoy son clave para comprender la historia de las mujeres en Chile y la lucha por sus derechos.
Con una metodología clave y de reconstrucción desde archivos judiciales y prensa de la época, la investigación documental reconstruye la valentía de mujeres que, aun en un Chile rural y patriarcal, se atrevieron a romper el silencio y exigir justicia en un sistema hecho solo por y para hombres.
“Lo que me impactó fue descubrir cómo, pese al miedo y la presión social, hubo mujeres que cruzaron esa frontera del hogar para contar sus problemas y buscar soluciones en los tribunales”, señaló la autora, cuya investigación contó con el respaldo del Fondo del Patrimonio Cultural.
El libro no se limita a generalidades: nos muestra nombres, voces y relatos que estremecen más de un siglo después. Uno de ellos es el de Tomasa Carvajal Bórquez, quien en 1902 acudió a la justicia para solicitar el divorcio de su marido, José Manuel Pando Hermosilla. En su declaración, dejó plasmada la crudeza de su vida matrimonial:
“Cuando me casé con el señor Pando, aporté al matrimonio todos los útiles que se necesitan en una casa; cuatro vacas paridas, cuatro novillos, una vaquilla y ciento cincuenta pesos en dinero. Al contraer matrimonio con el que hoy es mi marido, creí que éste cumpliría con sus obligaciones; pero, desgraciadamente, no sucedió así, puesto que no me auxiliaba con los recursos necesarios para vivir, y aún en estos últimos tiempos me ha abandonado a mi propia suerte por semanas enteras, sin dejarme alimentos para mí y nuestros hijos. Tiene además arraigado el vicio de la embriaguez; y me da malos tratamientos graves y repetidos de obra y de palabra. Por estas circunstancias se hace para mí imposible la vida conyugal; y a fin de que se ponga remedio a esta situación grave en que me encuentro, recurro a la justicia ordinaria.”
Estos documentos judiciales revelan la magnitud del abandono, la violencia y, al mismo tiempo, el coraje de mujeres que, pese al analfabetismo y al peso del patriarcado, decidieron narrar su verdad ante un tribunal masculino.
Este libro junto con aportar a la historia social y jurídica de Ñuble, también ilumina un aspecto poco explorado de nuestra memoria colectiva: las mujeres que se atrevieron a hablar en un mundo que les exigía silencio.
Cada página revela que las voces silenciadas del pasado aún tienen algo que decirnos: que la valentía de pedir justicia nunca caduca.
