En un escenario marcado por el estancamiento del empleo femenino, la caída histórica de la natalidad y una creciente percepción de desventaja laboral asociada a la maternidad, una reforma largamente discutida vuelve al centro del debate. El informe Zoom de Género – Especial Sala Cuna – presentando en noviembre pasado- pone cifras, proyecciones y evidencia concreta sobre la mesa, mostrando por qué cambiar el actual sistema de sala cuna no es solo una medida de cuidado infantil, sino una política clave para la igualdad de género, el crecimiento económico y la cohesión social.
Un diagnóstico que no admite postergaciones
El estudio revela un dato persistente: Chile lleva más de 20 meses con una tasa de desempleo femenino igual o superior al 9%, mientras la participación laboral de las mujeres alcanza solo un 52%, muy por debajo del 73% registrado en los hombres. La brecha se vuelve aún más profunda cuando se observa a madres y padres con hijos menores de dos años: 37,5 puntos porcentuales de diferencia, que se amplían dramáticamente en los sectores de menores ingresos, llegando a casi 58 puntos en el quintil más bajo.
A esto se suma otro fenómeno estructural: la alta informalidad en los trabajos a jornada parcial, donde más del 64% de las mujeres trabaja sin contrato ni protección social. El informe identifica un factor clave detrás de estas cifras: el actual diseño del derecho a sala cuna, que obliga a las empresas a financiar este beneficio solo cuando contratan a 20 o más mujeres, generando un desincentivo directo a su contratación formal.
El problema no es la maternidad, es el diseño de la ley
Según el análisis, la normativa vigente encarece la contratación femenina, especialmente de mujeres en edad fértil y con jornadas parciales. Muchas empresas —sobre todo medianas y pequeñas— evitan superar el umbral de 20 trabajadoras, o bien optan por no contratar mujeres con hijos pequeños. De hecho, casi el 45% de las empresas medianas tiene menos de 20 mujeres contratadas, frente a solo un 7% que mantiene menos de 20 hombres.
No es casual, entonces, que 6 de cada 10 mujeres jóvenes consideren que tener hijos representa una desventaja laboral, percepción que también se extiende —aunque en menor medida— entre los hombres. Este clima no solo afecta las trayectorias laborales femeninas, sino que se vincula directamente con la caída de la fecundidad: Chile registra hoy la tasa más baja de su historia, con apenas 1,03 hijos por mujer.
¿Qué cambia con el nuevo proyecto de ley?
El proyecto de ley de Sala Cuna en discusión propone un giro estructural: desvincular el costo del beneficio de la contratación de mujeres, reemplazándolo por una cotización solidaria del 0,2% sobre las remuneraciones de todas las personas trabajadoras, independiente de su sexo. Además, extiende el derecho a madres y padres, trabajadores dependientes, independientes y de casa particular.
El informe estima que esta reforma podría generar entre 15 mil y 144 mil nuevos empleos femeninos, elevar la participación laboral entre 0,2 y 1,9 puntos porcentuales y aumentar el PIB tendencial entre 0,1% y 0,8% en el mediano plazo Zoom-de-Genero_-Sala-Cuna-2025. Lejos de ser un gasto improductivo, el cambio tendría efectos positivos sobre la eficiencia económica y la recaudación fiscal.
Uno de los temores recurrentes frente a esta reforma es el aumento de costos. Sin embargo, el estudio muestra que a nivel agregado el alza de la cotización se compensa completamente con el ahorro que experimentan las empresas que hoy financian directamente la sala cuna. Mientras las medianas y grandes empresas incluso verían una leve reducción del costo salarial por hora, el impacto en micro y pequeñas empresas sería acotado, con montos mensuales por trabajador que van desde $1.870 a $2.246.
Eso sí, el informe advierte que será clave asegurar que el Fondo de Sala Cuna cubra efectivamente los costos reales del servicio, evitando sobrecargas que puedan afectar la generación de empleo en los segmentos más pequeños.
Una oportunidad para repensar el trabajo y el cuidado
Más allá de las cifras, el Zoom de Género – Especial Sala Cuna deja un mensaje de fondo: no es posible avanzar en igualdad de género sin reformar las reglas que estructuran el mercado laboral. Garantizar el derecho al cuidado infantil de manera universal y solidaria no solo beneficia a las mujeres, sino que amplía las opciones de las familias, mejora la calidad del empleo y contribuye a un desarrollo más sostenible.
En un Chile que envejece, con mujeres altamente calificadas fuera del mercado laboral y una discusión pública marcada por la polarización, este debate abre una oportunidad concreta para avanzar con evidencia, diálogo y mirada de futuro.
El informe “Zoom de Género – Especial Sala Cuna”, elaborado por el Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC UDP), ChileMujeres y la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), entrega un análisis exhaustivo sobre los impactos laborales, económicos y de género del proyecto de ley que busca reformar el actual sistema de sala cuna en Chile
