Empoderadas medio

Claudia Brito, directora de Creces Capacitaciones: "Hay que ayudar a que las personas se adapten mejor al mundo laboral”

En un escenario laboral que se redefine a gran velocidad, impulsado por la tecnología y la creciente preocupación por el bienestar de los equipos, la capacitación dejó de ser un complemento para convertirse en una pieza estratégica. Ya no se trata solo de adquirir nuevas habilidades, sino de acompañar procesos de cambio profundo que impacten en la forma de trabajar, vincularse y liderar. Con más de dos décadas de experiencia en formación, Claudia Brito ha sido testigo directo de esta evolución, pero también de sus tensiones y contradicciones. En ese escenario, surge una pregunta clave: ¿cómo avanzar hacia iniciativas de capacitación que realmente generen impacto y transformación sostenible?

“Hoy en día, la capacitación cumple un rol mucho más profundo que entregar conocimiento. Se entregan herramientas que tienen que impactar directamente en cómo las personas trabajan, se relacionan, toman decisiones y se sienten dentro de una organización. Capacitar es acompañar procesos de cambio, ¿cierto? Hay que fortalecer la confianza, mejorar la comunicación, prevenir conflictos y ayudar a que las personas se adapten mejor al mundo laboral”, sostiene Brito, desde su experiencia como directora ejecutiva y socia fundadora de Creces Capacitaciones.

 El riesgo de cumplir sin transformar

Uno de los principales desafíos que enfrentan hoy las entidades, advierte la profesional, es que la capacitación sigue siendo vista, en muchos casos, como un trámite administrativo más que como una herramienta estratégica, lo que se termina traduciendo en programas genéricos y sin impacto real en las personas ni en la cultura organizacional. “Se pierde la posibilidad de crear una herramienta que realmente cambie la organización. A veces hay empresas que capacitan, por ejemplo, en Excel, pero solo tienen dos personas en esa unidad que realmente lo necesitan”, comenta.

A esta mirada se suma otro problema estructural: la forma en que se evalúa el impacto de la capacitación. Según la experta, muchas empresas siguen midiendo el éxito únicamente en función de la asistencia, sin preguntarse qué cambió después del proceso formativo. Para ella, el foco debiera estar en los resultados concretos: fortalecimiento de equipos, cumplimiento de KPI o mejoras reales en el desempeño.

Las claves de una capacitación exitosa

Las modalidades de capacitación han cambiado radicalmente en los últimos años. Hoy conviven formatos presenciales, e-learning, clases sincrónicas y procesos de auto-instrucción. Sin embargo, para Claudia Brito, el formato es secundario frente a la experiencia de aprendizaje y los resultados que debería generar.

“Lo importante es siempre acompañar a la persona, acompañar al participante. Yo hice un análisis de varias cosas que uno va viendo en relación al tiempo. Y llego a la conclusión que para que una capacitación funcione de verdad debe ser útil, cercana y aplicable. Que hable el mismo idioma que las personas. Es decir, yo no puedo sentarme frente a un participante y hablarle cosas de la NASA que no va a entender. Al contrario, lo va a incomodar y a hacer sentir súper mal”, explica.

Este enfoque centrado en las personas se ve reforzado, además, por el uso  de nuevas tecnologías. Según Brito, recursos como la analítica de datos y la inteligencia artificial abren la puerta a capacitaciones más flexibles y personalizadas, siempre que se utilicen como apoyo. “Tenemos que adaptar a esas personas a los cambios y empoderarlas para que puedan aprender de forma continua. La tecnología y la inteligencia artificial van a ser grandes aliados, pero insisto, no deben reemplazar lo humano», agregó.

De la teoría a la práctica: las proyecciones de Creces Capacitaciones

Esta visión crítica sobre cómo se diseña y evalúa la capacitación hoy no se queda solo en el diagnóstico. También abre preguntas sobre el rumbo que deben tomar las consultoras formativas.

Creces Capacitaciones nació a mediados de 2022 y, tras sus primeros años de funcionamiento, proyecta un 2026 marcado por nuevos desafíos. Entre ellos, destaca una línea de trabajo con fuerte enfoque social, orientada a fortalecer el vínculo entre empresas y comunidades.

“Este año también queremos potenciar a las empresas y vincularlas con su entorno, porque las empresas también pueden ayudar a sus comunidades. Creo que no se trata de capacitar por capacitar. Más que hablar de los cursos que tenemos, a mí me interesa saber qué es lo que se necesita realmente y cómo levantamos esa necesidad para ayudar a mejorar competencias, habilidades y conocimientos en los trabajadores. Para este año se vienen grandes cambios en temas tecnológicos, de innovación y también en materia de decretos y leyes, y ahí hay mucho por hacer”, concluyó.

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