Empoderadas medio

Cecilia González: una mujer que encontró en su propia historia la fuerza para acompañar a otras

Fotografía: gentileza de Cecilia González

Hoy, a través de charlas, libros y, próximamente, de su propia red de apoyo, la protagonista de esta nota busca transmitir que siempre es posible reconstruir la vida después de la violencia.

Escrito por: Paloma Castillo

Hay historias que nacen del dolor, pero terminan convirtiéndose en esperanza para otras personas. La de Cecilia González es una de ellas. Después de vivir más de dos décadas en una relación marcada por la violencia, decidió transformar esa experiencia en una misión de vida: Hoy, es escritora, conferencista y desde su testimonio busca tender una mano a quienes aún sienten miedo de dar el primer paso, convencida de que ninguna mujer merece vivir en silencio y que siempre existe la posibilidad de reconstruirse y recuperar la confianza. 

¿Pero cómo fue su propio camino? El punto de inflexión llegó durante la pandemia. Fue una amiga quien la animó a iniciar un proceso de terapia psicológica, un espacio que le permitió mirar su historia desde una nueva perspectiva. Más adelante, asistir a un seminario sobre violencia contra las mujeres marcó otro momento decisivo. Allí sintió que cada relato y cada reflexión hablaban directamente de su experiencia. Poco a poco, comenzó a comprender que muchas de las situaciones que había vivido durante años, y que había llegado a normalizar, eran en realidad manifestaciones de violencia.

“Soy una mujer que logró salir de ese espiral y, por lo mismo, estoy profundamente agradecida. Hoy tengo muchos sueños y ganas de acompañar a otras mujeres para que, así como yo pude salir, ellas también puedan hacerlo y logren empoderarse”, relata.

En 2021 tomó una de las decisiones más difíciles: poner fin a una relación de 22 años y aunque reconoce que no fue sencillo, asegura que también fue el inicio de una nueva etapa llena de posibilidades.

Levántate, que mañana será más bonito

Actualmente, Cecilia participa en charlas, conversatorios y diversas actividades de sensibilización sobre violencia de género, colaborando con organizaciones e instituciones, entre ellas el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG). Desde ese y otros espacios, comparte su experiencia con el propósito de visibilizar una realidad que afecta a miles de mujeres y promover caminos de reparación.

Pero eso no es todo. Con el paso de los años, Cecilia entendió que su historia podía trascender en el papel. Así nació “Levántate, que mañana será más bonito”, un libro autobiográfico en el que reconstruye su proceso y comparte herramientas que buscan acompañar a otras mujeres en ese camino.

“En el libro cuento cómo salí de ahí. También entrego consejos porque sé que muchas mujeres se sentirán identificadas con mi historia, ya sea porque lo vivieron directamente o porque conocen a alguien que ha pasado por esto. Quiero mostrarles que sí es posible salir adelante”, explica Cecilia.

Señales que muchas veces pasan desapercibidas

Uno de los mensajes que Cecilia más repite es que la violencia no siempre comienza con agresiones físicas. Muchas veces se instala de forma silenciosa, a través de conductas diarias, como el  control constante,  revisar el teléfono celular, cuestionar la ropa, limitar el contacto con amistades o familiares, o hacer sentir culpable a la otra persona por cualquier decisión.

También reconoce patrones que suelen repetirse en muchas mujeres que viven estos episodios: una autoestima debilitada, experiencias difíciles durante la infancia, el miedo y una empatía tan grande que las lleva a justificar conductas que nunca deberían aceptarse.

“La violencia suele vivirse en silencio. Por eso es tan importante que las personas estén atentas. Hay señales muy claras y muchas veces están más cerca de lo que creemos. Como sociedad necesitamos involucrarnos más”, complementa.

Si hay un mensaje que Cecilia quisiera que llegara a cada mujer, es que pedir ayuda nunca debe verse como una señal de debilidad. “A las mujeres que están viviendo esto en silencio quiero decirles que se puede salir. Busquen ayuda, porque siempre habrá alguien dispuesto a escucharlas. No sigan sufriendo calladas”. Asimismo, también invita a familiares, amigas y vecinos a estar atentos cuando noten cambios en alguien cercano. “A veces una mujer que antes era alegre comienza a apagarse, a aislarse o deja de compartir como antes. Acercarse, escuchar y acompañar puede marcar una enorme diferencia en su vida”, señaló.

Un propósito que sigue creciendo

Este 2026, Cecilia inicia una nueva etapa marcada por nuevos desafíos y proyectos. Actualmente trabaja en su próximo libro, “Liderar sin dejar de ser”, y en otra publicación que reunirá reflexiones pensadas para acompañar a las personas durante cada día del año.

A estos proyectos se suma el impulso de la Red Mujeres con Propósito, una iniciativa que busca acompañar a mujeres en procesos de sanación, crecimiento personal y transformación, además de crear una comunidad donde puedan fortalecerse y, en el futuro, convertirse también en apoyo para otras.

“He visto a muchas mujeres liderando desde el dolor. Mi sueño es acompañarlas para que puedan sanar y luego liderar desde un lugar distinto. También quiero llegar a hogares de menores y de personas de tercera edad”, concluye Cecilia, proyectando un camino en el que su propia historia se convierte en una oportunidad para acompañar y abrir puertas a otras vidas.

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