Fotografía: gentileza de María Teresa Soto
Con una propuesta basada en la memoria ancestral, la naturaleza y el bien común, la iniciativa desarrolla experiencias individuales y grupales en las regiones de Valparaíso y del Maule, además de ofrecer alternativas en modalidad online.
Escrito por: Paloma Castillo
¿Qué lugar ocupa el bienestar personal en la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos con los demás? Para la kinesióloga María Teresa Soto, esta pregunta ha cobrado sentido a través de Ayniluz, un eco-centro que busca promover el bienestar personal y fortalecer las relaciones humanas mediante prácticas de desarrollo interior, conexión con la naturaleza y encuentros grupales. Tras impulsar experiencias orientadas al crecimiento individual, hoy busca ampliar su alcance hacia las organizaciones, con propuestas que contribuyan fortalecer a las personas y sus equipos.
Los orígenes de Ayniluz se remontan a la trayectoria profesional de su fundadora,quien comenzó a cuestionar el lugar que ocupa el bienestar en los sistemas de atención durante su experiencia en el sector público de salud. Su trabajo como docente universitaria, en el ámbito clínico y en funciones de dirección le permitió observar cómo el foco puesto en la enfermedad dejaba otras dimensiones en segundo plano.
“Me daba cuenta de que el sistema estaba estructurado en torno a la enfermedad y que, dentro de ese mismo sistema, las personas que integraban los equipos también experimentaban situaciones de malestar”, explica Soto.
Una mirada integral
En mayo de 2022, mientras atravesaba un momento personal y laboral difícil, Marité, como la llaman sus cercanos, vivió una experiencia que marcaría el origen de Ayniluz. En medio de una etapa de tristeza, vio un pequeño pájaro posado en la cornisa de un edificio y se detuvo a reflexionar: “Si él no tiene miedo de caerse, ¿por qué yo tengo miedo?”, recuerda.
La escena la llevó a conectar con su vínculo con la naturaleza, un interés que nació en su infancia y que también fue cultivado por su padre. De esa relación rescata un principio que considera fundamental: la reciprocidad, entendida como un equilibrio entre dar y recibir. Una idea que se vincula con el concepto de ayni y que inspiró el nombre de la iniciativa.
Hoy por hoy, la propuesta, se desarrolla bajo la idea de que el bienestar no se limita a la dimensión física, sino que considera también los aspectos emocionales y espirituales de las personas. “Cuando uno empieza a entender que el síntoma en el cuerpo físico viene desde otra dimensión del ser, comprende la enfermedad como una señal de que hay algún aspecto de la persona, ya sea emocional o espiritual, que no está en equilibrio. Yo diría que esa mirada integral es importante, porque una enfermedad no necesariamente desaparece cuando se quita el dolor físico. Hay mucho dolor interno en las personas”, señala.
Terapias, comunidad y conexión con la naturaleza
Para abordar estas distintas dimensiones, Ayniluz desarrolla actividades individuales y grupales. En las atenciones individuales, Soto señala que suele acompañar a personas que sienten estar estancadas o que enfrentan situaciones difíciles de resolver. Entre las experiencias que identifica se encuentran los procesos de duelo, la soledad, tanto en personas jóvenes como mayores, y el temor que surge ante determinados diagnósticos médicos.
“Nosotros no buscamos que las personas dejen de operarse o de tomar medicamentos, sino identificar dónde podría estar el desequilibrio, indagar en sus experiencias de vida y, a partir de ello, definir qué tipo de terapia puede acompañar su proceso”, sostiene.
Entre las herramientas que utiliza se encuentran ejercicios de conexión interior y actividades inspiradas en tradiciones ancestrales y en la cosmovisión andina. La iniciativa también contempla evaluaciones gratuitas, realizadas de manera online o presencial y una comunidad de WhatsApp, donde se realizan semanalmente prácticas de bienestar, meditaciones guiadas y conversatorios.
Otra de las actividades son las caminatas conscientes en la naturaleza, desarrolladas principalmente en la comuna de Casablanca (región de Valparaíso). Estas instancias buscan favorecer la conexión con el entorno mediante los cinco sentidos, el contacto con la tierra y la atención plena, finalizando con un círculo de cierre grupal.
Proyecciones para 2027
Actualmente, Ayniluz busca ampliar su trabajo hacia las organizaciones, con propuestas orientadas a explorar las dinámicas internas de los equipos y promover relaciones humanas más conscientes en los espacios laborales. Para avanzar en esa dirección, está diseñando intervenciones adaptadas a las necesidades de cada organización, considerando aspectos como el bienestar emocional, la convivencia y las dinámicas de los equipos.
Entre los planes para el cierre de 2026 se encuentran encuentros en Talca y Curicó. De cara al próximo año, María Teresa espera concretar las primeras intervenciones en organizaciones y consolidar una línea de formación a partir de cursos
“Lo más relevante es que aprendamos o queramos ser bondadosos y que en cualquier lugar aunque sea un momento difícil, podamos hacer como una pausa, aunque sea milimétrica, antes de que nuestra palabra o nuestra acción se desborde. Creo que este mundo es lindo y vivir mal no debería ser una opción”, concluyó.
Agradecemos a la Academia Mujer Innova por esta alianza, que nos permite visibilizar las historias y experiencias de mujeres de su comunidad. El contenido periodístico es desarrollado íntegramente por Empoderadas Medio.
