Fotografía: gentileza de Francisca Ormeño y Paola San Martín
Escrito por: Francisca Ormeño, ingeniera industrial e informática y CEO; Paola San Martín, ingeniera en Administración y magíster en Dirección de Capital Humano, Chief People & Client Experience. Ambas cofundadoras de Casa Endless.
En las organizaciones hablamos de potencial, desarrollo y próximos cargos. Medimos ascensos, resultados y visibilidad. Pero hay una pregunta que pocas veces nos hacemos: ¿lo que estamos construyendo todavía se parece a la vida que queremos?
El segundo tiempo aparece cuando esa pregunta deja de incomodar y empieza a orientar decisiones. No tiene edad ni requiere una ruptura. Es una forma distinta de mirar el éxito: con menos necesidad de demostrar y más criterio para elegir.
Criterio para separar una oportunidad de una exigencia disfrazada. Para reconocer cuándo una decisión responde a una convicción y cuándo al miedo de decepcionar. Para liderar sin adoptar la dureza o la disponibilidad ilimitada que tantas veces se confunden con autoridad.
Hemos visto a mujeres preparadas, postergando decisiones propias mientras sostienen las de sus equipos, sus empresas y sus familias. No les falta ambición; a veces les sobra la presión de cumplir expectativas ajenas. Y llega un punto en que avanzar también significa poner límites, cambiar de rumbo o dejar de minimizar el propio valor.
Las organizaciones también tienen una responsabilidad: no se puede hablar de desarrollo y seguir confundiendo compromiso con disponibilidad sin límites. Abrir espacio a trayectorias distintas no es una concesión; es reconocer que el talento también evoluciona.
Nuestro segundo tiempo no exige borrar lo recorrido. Exige preguntarnos qué merece lo que sabemos y quiénes somos.
Porque la experiencia abre puertas. El criterio decide cuáles vale la pena cruzar.
