Escrito por: Carolina Leyton Pavez, directora General de Planificación y Estudios, Universidad del Bío-Bío
Hoy, las mujeres tenemos una presencia cada vez más importante en distintos ámbitos del quehacer universitario. Sin embargo, todavía existen desafíos para lograr una participación más equitativa en todos los espacios.
El desarrollo de una institución no depende solo de sus recursos o resultados, sino también de las personas que la integran, de sus ideas y de su capacidad para trabajar colaborativamente. Desde esa mirada, creo que hablar del rol de las mujeres en la investigación, la innovación y el emprendimiento es hablar también de las oportunidades que queremos construir para el futuro.
Desde la gestión universitaria, considero que liderar significa abrir caminos, escuchar distintas opiniones y generar oportunidades para que las personas puedan aportar desde sus capacidades. Liderar es construir con otros y otras, con confianza, colaboración y compromiso. Esta forma de entender el liderazgo se relaciona directamente con la investigación y la innovación. Las universidades generan conocimiento que puede resolver problemas reales y mejorar la calidad de vida de las personas. Pero ese conocimiento no siempre llega a la sociedad. Para lograrlo, debemos conectar la investigación con las necesidades del entorno y transformar las ideas en soluciones concretas. En ese proceso, la transferencia tecnológica cumple un papel fundamental. Permite que los resultados de la investigación se conviertan en productos, servicios, tecnologías o emprendimientos que aporten al desarrollo de las regiones y del país. En la Universidad del Bío-Bío, la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL-UBB) contribuye a acercar el conocimiento generado en la universidad a quienes pueden transformarlo en nuevas oportunidades.
Uno de nuestros desafíos es lograr que más mujeres lleven sus ideas más allá de la investigación, encuentren apoyo para desarrollar sus proyectos y participen activamente en la innovación y el emprendimiento. Para ello, necesitamos fortalecer las redes de colaboración, compartir experiencias y aprovechar las oportunidades que ofrece la transferencia tecnológica.
También debemos entender que este desafío no es solo de las mujeres. Es importante construir redes entre nosotras, apoyarnos y abrir caminos para quienes vienen detrás, pero también trabajar junto a los hombres, sumando miradas, capacidades y voluntades. No se trata de avanzar unas a costa de otros, sino de reconocer que, cuando colaboramos en igualdad de condiciones, podemos llegar más lejos y construir mejores oportunidades para todas y todos.
Quiero invitar especialmente a las mujeres a tomar un papel activo en la construcción de su futuro. No esperemos que las oportunidades lleguen por sí solas ni que el mundo cambie por sí mismo. Definamos qué queremos lograr, planifiquemos cómo hacerlo y trabajemos para convertir esos objetivos en realidad. Planificar nos permite trazar un camino, ejecutar significa dar los pasos necesarios, incluso cuando aparecen dificultades, y transformar es lograr que nuestras ideas y acciones generen cambios concretos.
No siempre tendremos todas las respuestas ni el camino estará despejado. Lo importante es involucrarnos, atrevernos a proponer, aprender de los errores y aprovechar cada oportunidad para avanzar. No esperemos a que las condiciones sean perfectas para comenzar. Seamos parte de las decisiones, impulsemos nuestras ideas y contribuyamos activamente a cambiar aquello que creemos que puede ser mejor.

