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La menstruación digna sigue siendo una deuda pendiente con mujeres sin hogar

El 19 de agosto de 2004, una tragedia sacudió la Plaza de la Sé en São Paulo, Brasil, cuando personas en situación de calle fueron atacadas mientras dormían, dejando un saldo de siete muertos. A raíz de estos hechos se instauró en América Latina el “Día de las Luchas de las Personas en Situación de Calle”, jornada para visibilizar la precariedad de quienes no tienen hogar y exigir el respeto de sus derechos. En Chile, la conmemoración permitió además poner la mirada en una arista frecuentemente invisibilizada: la situación de las mujeres y personas menstruantes que habitan en la intemperie, afectadas por pobreza extrema, estigma y falta de acceso a recursos básicos de higiene.

“Es importante porque la situación de calle es un problema social que va en aumento en la mayoría de los países de la región latinoamericana. Actualmente hay muchas personas viviendo en esta condición de intemperie, pobreza extrema y desprotección de derechos, donde sus vidas frágiles encuentran dificultades en lo más básico y cotidiano, es un permanente estado de sobrevivencia”, explica Carolina Llanos, integrante del programa Menstruar en Calle (MEC), iniciativa de Fundación Gente de la Calle, que promueve la dignidad menstrual y busca impulsar espacios para visibilizar las dificultades, brechas y desigualdades asociadas.

La deuda con las mujeres

De acuerdo a los resultados del censo 2024, se contabilizaron 21.750 personas en situación de calle. Sin embargo, un diagnóstico elaborado por el programa Juntos en la Calle junto a la Corporación 3xi advierte que la cifra real asciende a 56.738 personas, de las cuales un 85% son chilenas y un 15% migrantes. El mismo reporte señala que el 83% corresponde a hombres y un 17% a mujeres.

“En Chile, a nivel macro, los principales desafíos son la falta de adecuación de las políticas públicas a la realidad, pensamos que deben poseer un enfoque interseccional, en derechos humanos y feminista para la situación de calle. Además, aún persiste una política habitacional insuficiente, hay una falta permanente en los accesos de salud, alimentación, agua potable, higiene y espacios seguros, todo eso como elementos estructurales”, advierte Carola González, profesional del equipo de MEC.

En este escenario, la menstruación se convierte en un tema de salud y dignidad. Sin acceso a agua, baños o productos de higiene, muchas mujeres improvisan con calcetines, paños viejos o esponjas, prácticas que afectan directamente su integridad física y emocional.

El reporte “Costos Canastas de Gestión Menstrual 2024” de Sernac evaluó diferentes combinaciones de productos de higiene menstrual. Por ejemplo, usar toallas higiénicas desechables junto con protectores diarios puede implicar un gasto anual que va desde $36.240 hasta $668.400 para un ciclo de cinco días. Si se suma un antiinflamatorio, los costos suben, alcanzando entre $53.160 y $708.540. Entre las opciones más caras se encuentra la combinación de toallas, tampones y medicamentos, cuyo costo anual puede llegar a $813.780.

“Uno de los retos prioritarios es la falta de políticas públicas específicas para personas menstruantes en situación de calle que garanticen acceso gratuito y seguro a productos de gestión menstrual, agua potable, baños, ropa limpia y espacios de seguridad. Actualmente estos derechos básicos suelen quedar invisibilizados en los programas de asistencia social”, añade González. 

Prevención y trabajo comunitario

Para MEC, la precariedad no solo se enfrenta desde la reparación, también desde la prevención. “Si únicamente el Estado y la sociedad civil se dedican a reparar el daño una vez ocurrido, el ingreso de las personas a la vida en calle continuará. Conocer para prevenir es fundamental. Además es importante visibilizar todo el trabajo que hacen las personas de la sociedad. Son las organizaciones sociales y feministas, entre otras, quienes conocen y sostienen porque están ahí día a día”, sostiene Daniela Cortés, de Menstruar en Calle.

Desde el programa señalan que uno de los principales desafíos es romper con el estigma social que rodea a la menstruación, ya que este tabú contribuye a la discriminación, la vergüenza e incluso la exclusión. Por ello, consideran necesario implementar capacitaciones para funcionarios públicos y promover talleres de educación sexual dirigidos a la población en general, siguiendo ejemplos como los desarrollados por SernamEG. 

¿Cómo se vivió la conmemoración?

Durante esta semana, en Chile, Fundación Gente de la Calle tuvo una participación activa mediante el lanzamiento de informes con enfoque de derechos humanos y alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, además de la organización de una feria de servicios sociales orientada a facilitar el acceso a prestaciones específicas para las personas en situación de calle. 

Además del trabajo que ya vienen desarrollando con talleres y acompañamiento a mujeres en distintas etapas de su desarrollo sexual, incluyendo menarquía, menstruación, menopausia y climaterio, durante la última semana MEC llevó a cabo diversas actividades con perspectiva de género. Entre las acciones más destacadas se incluyen una muestra en el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, un mapeo territorial con mujeres en situación de calle en Santiago y una campaña de sensibilización sobre menstruación.

En paralelo y en colaboración con diversas organizaciones  se desarrolló la campaña “Lluvia de gotitas por la dignidad menstrual”, donde mujeres en situación de calle compartieron sus reflexiones en adhesivos distribuidos en diversos territorios. “En general hacemos un balance muy positivo a nivel regional y a nivel país, ya que cada año avanzamos. El problema es que también avanza la situación de calle y aumenta cualitativa y cuantitativamente las complejidades de la pobreza extrema, por eso es clave que la comunidad se involucre y comprenda de qué se trata esto” complementó Carolina Llanos.

Desde el programa sostienen que reconocen que uno de los principales desafíos es fortalecer el trabajo específico con mujeres, sostenerlo en el tiempo y asegurar su continuidad. Se encuentran en una etapa de reflexión sobre los próximos pasos y las estrategias a seguir para dar mayor proyección a este trabajo. Cómo resume su equipo: “Esta semana nos deja mucha información y con diversos desafíos. Nos gustaría seguir trabajando por la dignidad y justicia menstrual para las personas habitantes de calle y por supuesto, porque los derechos de todas/es/os las personas en situación de calle se garanticen», concluyeron.

Para más información sobre las próximas campañas y actividades, las personas interesadas pueden visitar las redes sociales @menstruarencalle y @gentedelacalle.cl

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