El Presidente Gabriel Boric promulgó recientemente la Ley Más Mujeres en Directorios, una iniciativa destinada a incrementar la presencia femenina en los directorios de grandes empresas, donde hoy las mujeres constituyen apenas el 22%. La normativa, que se implementará de manera gradual, establece que ningún sexo podrá superar el 60% de representación en estos espacios de decisión.
En este contexto, conversamos con Javier Sepúlveda, Seremi de Economía del Biobío, para conocer su visión sobre cómo esta ley puede transformar la economía regional y qué desafíos implicará para las empresas.
¿Por qué era necesario avanzar en la Ley Más Mujeres en Directorios?
—La realidad de nuestra sociedad, de nuestro país y de nuestra región (Biobío) es que tenemos una economía que es altamente machista, en donde las oportunidades de desarrollo económico para las mujeres históricamente han sido mucho más limitadas. Cuando uno mira las cifras económicas, observa una brecha de género importantísima. El ingreso mensual promedio es menor para las mujeres, la tasa de desocupación en el mercado laboral es más alta para ellas, y así podríamos seguir. En particular, también lo que ocurre en el contexto de las grandes corporaciones económicas es que tienen directorios en donde quienes toman las principales decisiones son los hombres.
En ese sentido, ¿cómo esta ley viene a aportar al contexto de la participación femenina en los directorios empresariales?
—Cuando nosotros asumimos el gobierno en el año 2022, la cifra que nos encontramos es que aproximadamente el 90% de los integrantes de estos directorios eran hombres. Por lo tanto, era urgente la necesidad de incorporar la equidad de género en estos espacios. Por eso, el Ministerio de Economía empujó la Ley Más Mujeres en Directorios. Durante los próximos años, las grandes sociedades anónimas en Chile van a estar obligadas a respetar esta ley, que lo que hace de forma concreta es establecer un porcentaje de un 60% máximo de composición de un solo género.
En la práctica, ¿qué beneficios ha demostrado contar con mayor diversidad en directorios en términos de gestión y adaptación a desafíos globales?
—Está estudiado a nivel internacional que cuando se incorporan más mujeres en la toma de decisiones, las empresas también cambian su forma de organizarse, hay innovación, se hacen más productivas, más competitivas. Creemos que esto no solo viene a saldar una parte de la deuda histórica con las mujeres, sino que también viene a promover un desarrollo productivo sostenible.
La ley se implementará de manera gradual, con cuotas sugeridas que irán bajando progresivamente hasta llegar al 60%. ¿Esto responde a ciertas resistencias que puedan surgir inicialmente por parte del sector empresarial?
—Obviamente hay resistencias, pero no de manera generalizada. Hay un grupo importante también del sector empresarial que está muy en línea con estos objetivos. Hemos visto experiencias muy exitosas de empresas que han incorporado elementos de equidad de género, sostenibilidad e inclusión, que son nuevos desafíos que nos va planteando la realidad en torno a lo económico y que nos obligan a ir cambiando la forma en la que hacemos economía.
Desde su perspectiva, ¿qué otras políticas o medidas serían necesarias para seguir avanzando en la inclusión femenina en la economía, más allá de esta nueva normativa?
—Todavía falta muchísimo por seguir avanzando. Necesitamos fortalecer las políticas públicas que buscan la formalización de empresas con foco en las mujeres y que además esas empresas puedan vender más. Porque no basta con que una mujer empresaria o emprendedora se formalice y transite hacia lo que implica la formalización. También hay estrategias comerciales, estrategias de venta que deben ir incorporándose y, para esto, por supuesto, debemos como Estado tener políticas públicas que acompañen y orienten estos procesos. En el ámbito salarial, también se ha regulado el salario mínimo, pero todavía estamos al debe respecto de la regulación del salario diferenciado por género. Es un camino que se puede explorar desde la vía legislativa, en conjunto con políticas públicas, para avanzar hacia la equidad salarial.
¿Cómo se proyecta que esta ley impacte en la competitividad y productividad del país en el mediano y largo plazo?
—Vamos a tener una diversidad más amplia de ideas y de formas de conducir un grupo empresarial, por lo tanto eso nos permite ampliar el abanico de posibilidades para enfrentar los distintos desafíos económicos. Incorporando más mujeres, creemos que las grandes empresas de nuestro país van a estar mejor preparadas para atravesar estos momentos difíciles y también, por supuesto, creemos que esto a lo largo del tiempo va a permitir incorporar innovaciones, nuevas miradas, nuevas formas de relacionarse desde el mundo corporativo, generando un ambiente empresarial mucho más coherente con los ideales que tenemos como sociedad.
¿Qué mensaje le daría a las mujeres profesionales y emprendedoras que aspiran a ocupar espacios de decisión en grandes empresas?
—Hoy cuentan con un gobierno profundamente comprometido con la Agenda Procrecimiento. Queremos que nuestras empresas y las mujeres tengan todas las posibilidades de seguir creciendo, generando empleo y, de esa forma, fomentar la autonomía económica femenina que, en un país tan machista como el nuestro, todavía hace mucha falta.
