Por Equipo Empoderadas
Entre 1879 y 1884, la Guerra del Pacífico marcó profundamente la historia de Chile. En los libros de historia se recuerda a héroes como Arturo Prat, Ignacio Carrera Pinto o Eleuterio Ramírez, pero se omite un capítulo fundamental: la participación de un ciento de mujeres chilenas, conocidas como cantineras, que acompañaron a los batallones y desempeñaron roles clave tanto en el campo de batalla como en la retaguardia.
Las cantineras tuvieron un número limitado en cada regimiento. Si bien su función oficial fue destinada a labores logísticas y de sanidad, también fueron lavanderas, costureras, cocineras, auxiliares de heridos e incluso combatientes que se vistieron de hombres para poder enrolarse en el Ejército. Figuras como Irene Morales Galaz o Filomena Valenzuela se transformaron en símbolos de coraje, aunque sus nombres quedaron relegados al pie de página en la historia oficial.
El silencio histórico
A pesar de su sacrificio, muy pocas de las cantineras recibieron el reconocimiento que sí tuvieron los soldados hombres. Mientras ellos accedieron a pensiones y homenajes, ellas fueron invisibilizadas y olvidadas. En los extensos libros sobre la Guerra del Pacífico apenas se encuentran dos o tres líneas que mencionan su presencia. Sin embargo, esas breves referencias describen escenas potentes: mujeres cargando agua en plena batalla, atendiendo a heridos bajo fuego enemigo o cayendo en combate.
Este silenciamiento no es casual, pues responde al contexto del siglo XIX, donde las mujeres eran relegadas al ámbito doméstico y excluidas de la vida política y militar. Que muchas de ellas decidieran ir a la guerra —ya fuera para acompañar a sus maridos, padres o hijos, o movidas por puro patriotismo— significó un acto de transgresión y valentía.
La voz de Ana Olivares Cepeda
Quien ha dedicado los últimos años a rescatar esta memoria histórica es Ana Olivares Cepeda, integrante de la Agrupación Histórica Patrimonial Los Viejos Estandartes® de Antofagasta y miembro del Consejo de la Sociedad Civil (Cosoc) del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.
Sus estudios los desarrolló en Antofagasta, donde encontró sentido a los relatos que escuchaba de niña sobre el pasado salitrero. De profesión Intérprete en Inglés y Alemán, con mención en Guía de Turismo, con el tiempo fue derivando hacia el área patrimonial. Su encuentro con la figura de las cantineras se produjo en 2013, cuando fue invitada a representarlas en un desfile conmemorativo en Antofagasta. Desde entonces, emprendió una investigación personal que la llevó a bibliotecas, archivos militares y al Ministerio de Defensa.
“Me di cuenta de que apenas había unas pocas frases sobre ellas, pero eran tan potentes que sentí la urgencia de visibilizarlas. Había que rescatar sus nombres, dignificarlas y ponerlas en valor”, afirma Olivares.
Una lucha por la memoria
Fruto de años de gestión, en 2022 se promulgó la Ley N° 21.466, que establece el 27 de noviembre como el Día Nacional de las Cantineras, fecha que conmemora la Batalla de Tarapacá (1879), donde muchas de ellas perdieron la vida de forma brutal.
La elección no fue casual. “Ese día tenemos testimonios escritos que describen cómo murieron mujeres chilenas, desangradas y mutiladas. Era imposible seguir negando su presencia”, explica Olivares.
La conmemoración busca no solo recordar su rol en la Guerra del Pacífico, sino también reconocer que abrieron camino para que hoy las mujeres participen activamente en todos los espacios, incluidas las Fuerzas Armadas.
Cantineras del siglo XXI
Para Olivares, las cantineras del siglo XXI existen: son las mujeres que hoy lideran, sostienen y transforman comunidades. Su legado no fue buscar ascensos ni beneficios, sino servir voluntariamente al país en momentos críticos. Ese espíritu sigue vivo en la memoria y en la lucha de miles de mujeres que reivindican su derecho a ser protagonistas de la historia.
La oficialización de esta efeméride también ha impulsado nuevas iniciativas: exposiciones en museos, gigantografías en estaciones de metro, homenajes en regimientos y artículos académicos que rescatan sus nombres y testimonios.
Un acto de justicia histórica
En estas Fiestas Patrias, cuando Chile se reviste de banderas, desfiles y discursos, la historia de las cantineras nos recuerda que la patria no fue solo forjada por héroes uniformados. También fueron mujeres quienes sembraron, cuidaron, sostuvieron hogares, acompañaron a los soldados y, en muchos casos, murieron en batalla.
“Las cantineras no pueden quedar en el olvido. Más que mujeres, su verdadero legado fue haberlo dado todo por la Patria, en condiciones adversas y sin esperar nada a cambio”, enfatiza Olivares.
Reconocerlas es también reconocernos: es un acto de justicia histórica, memoria y empoderamiento contemporáneo. Porque la historia de Chile no pertenece solo a los varones, sino a todas y todos quienes la construyeron.
