Cuando ocurre una emergencia, la primera reacción suele ser proteger a quienes más amamos. Para muchas personas, eso también incluye a sus mascotas: perros, gatos u otros animales que forman parte del hogar. Sin embargo, en medio del caos de un incendio, un sismo o una inundación, las condiciones son adversas y la respuesta para los animales suele quedar relegada o ser de suma complejidad.
En esos escenarios, la médica veterinaria Andrea Burgos Betancur ha asumido un liderazgo clave. Como directora de la Comisión Nacional de Respuesta a Desastres del Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet), ha dedicado su carrera a proteger la vida animal en contextos de emergencia, impulsando la coordinación entre profesionales, instituciones y voluntarios.
Del Biobío a una red nacional
Pero los cimientos de esa vocación se remontan mucho más atrás. “Desde muy pequeña sabía que quería ser veterinaria porque amaba a los animales. Creo que eso se da porque me crié en el campo. Mis papás son profesores de un colegio rural en Florida, Biobío, y siempre me vincularon al trabajo con las comunidades, que es un poco más social, pero también muy apegado al tema medioambiental en general”, relata.
Durante su etapa universitaria en la Universidad de Concepción, Burgos también desarrolló un fuerte liderazgo. Como presidenta de la Federación de Estudiantes, aprendió a conectar con autoridades, formular proyectos y liderar equipos, una experiencia que más tarde le aportaría herramientas decisivas.
Así, el año 2017 marcó un punto de inflexión. Los incendios forestales que afectaron a la comuna de Florida la llevaron a transformar su propia clínica en un centro de acopio para animales heridos o desplazados. “Desde esa base nos empezamos a coordinar colegas voluntarios, médicos veterinarios que estábamos ayudando en distintas zonas, y ahí se crea la Comisión Nacional de Respuesta a Desastres del Colegio Médico Veterinario de Chile”, recuerda.
Aquella red, surgida en medio de la urgencia, se consolidó con el tiempo y hoy opera como una unidad de apoyo y articulación profesional que coordina voluntarios, brinda asistencia técnica e impulsa campañas de prevención y cuidado responsable de animales ante emergencias. En ese proceso de expansión y fortalecimiento, Burgos ha sido además testigo del creciente protagonismo de las mujeres en este ámbito.
“Mira, es maravilloso ver cómo con el tiempo más mujeres han tomado distintos roles, pero lo hemos hecho porque sentimos más libertad para tomar estas iniciativas. Y, por ejemplo, en este propósito de ayudar a los animales en emergencias y desastres, si bien es cierto que hay muchos hombres que colaboran, es sorprendente el nivel de gestión que yo he visto en mujeres”, explica.
Dar valor a los animales y preparar a las comunidades
Ese liderazgo que admira en otras profesionales también forma parte de su propia esencia. A lo largo de su trayectoria, Andrea Burgos ha comprobado que proteger a los animales en emergencias exige no solo preparación técnica, sino también compromiso social. Por eso, tras obtener su Magíster en Investigación y Gestión de Emergencias y Desastres, busca orientar su trabajo a formar profesionales capaces de enfrentar crisis con una mirada integral, que combine acción oportuna, empatía y organización.
“Es necesario concientizar que no solo hay impacto hacia el animal como ser viviente, sino que también hay un impacto económico para las personas, porque las comunidades más vulnerables dependen de ellos. Además, existe otro factor que es el vínculo humano-animal, que hoy día no se puede negar, ya que nos afecta de manera emocional”, enfatiza Burgos, quien además, entrega un mensaje final orientado a la acción.
«Todo lo que he hecho, con la pasión, las dificultades y las brechas que existen, es para devolver una mínima parte de todo el amor que ellos nos entregan. El llamado es a que pensemos en una posible situación de emergencia que podamos tener. Conversemos antes con nuestra familia sobre cómo los vamos a evacuar e incluyámoslos, porque así habrá muchos menos animales afectados”, concluyó.

