Empoderadas medio

Irene Morales y el rol femenino en la Guerra del Pacífico

Por Francisco Darmendrail Salvo. Periodista y Magíster en Historia Económica y Empresarial, Universidad Adolfo Ibáñez.

La historia oficial ha sido escrita —y muchas veces clausurada— con nombres masculinos. Sin embargo, basta observar con atención para descubrir que en los pliegues de los grandes hechos siempre hubo mujeres que no solo acompañaron las campañas, sino que asumieron roles decisivos. Irene Morales Galaz es quizá el ejemplo más visible: una mujer pobre, huérfana y costurera que convirtió el dolor personal en acción en plena Guerra del Pacífico.

Nacida en el barrio La Chimba, en Santiago, enfrentó desde niña la precariedad. Tras la muerte de su padre se trasladó con su madre a Valparaíso, donde ambas trabajaron como costureras. Años más tarde quedó completamente sola y decidió buscar nuevas oportunidades en Antofagasta, entonces territorio boliviano, empero con fuerte presencia chilena. Allí contrajo matrimonio con el músico Santiago Pizarro, cuya muerte trágica marcó un punto de inflexión en su vida.

Fue entonces cuando Irene se unió a las tropas chilenas en la Guerra del Pacífico. Participó en distintos combates —Pisagua, Dolores, Arica, Chorrillos y Miraflores— desempeñándose como cantinera, enfermera y apoyo logístico en el frente. Su disposición al servicio y su valentía llamaron la atención del general Manuel Baquedano, quien la autorizó formalmente a vestir el uniforme y le otorgó el grado de sargento, integrándola a la Cuarta División del Ejército.

Concluido el conflicto, regresó a Santiago con una modesta pensión como veterana de guerra. Murió en el Hospital San Borja, lejos de los honores militares que sí recibieron otros protagonistas de la época. Sin embargo, su figura comenzó a ser reivindicada con el tiempo. El coronel Enrique Phillips fue uno de los primeros en reconocer públicamente su legado, destacándola como el más claro ejemplo del valor femenino chileno durante la guerra.

Recordar hoy a Irene Morales es reconocer la participación de cientos de mujeres que también vivieron el conflicto, muchas de ellas anónimas. Su historia no es simplemente un dato curioso: es testimonio de coraje, dignidad y compromiso en tiempos difíciles. Su nombre merece permanecer en la memoria colectiva como símbolo de aquellas mujeres que, desde distintos lugares y roles, contribuyeron al devenir histórico de nuestro país.

Instagram: @franciscodarmendrail

*Las publicaciones en esta sección son responsabilidad de sus autores/as, quienes no tienen vínculo laboral con Empoderadas, y no reflejan necesariamente nuestra postura como medio de comunicación

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