Fotografía: portada de libro «Manual de Primerizas» (editada)
Escrito por: Claudia Cadenas – para sección Empoderadas en Tinta
¿Cómo resistirse a comprarlo? Esa portada me habló directamente. Habrá quien diga que la maternidad me queda lejos, que un libro así ya no tiene nada que decirme. Sin embargo, página a página me fui envolviendo en una variedad de emociones: buenas, dolorosas y recuerdos traumáticos que pensaba haber enterrado en el rincón más oscuro de mi mente. Hoy, lidiando con una adolescente, esos mismos recuerdos me resultaron de una ternura tremenda.
Entré a la librería con un propósito claro: encontrar una buena lectura para regalar. Pero, como suele ocurrirme cada vez que entro a una, salí con menos presupuesto y con dos libros, uno de ellos, obviamente, para mí.
Manual de Primerizas no es uno de esos libros que te señala con el dedo ni te cobra las deudas de lo que no supiste o no sabes hacer. Ofrece algo más honesto: la historia de Chiqui y Alison contada desde lo que vivieron y desde lo que fueron entendiendo en el camino de ser madres. Un recordatorio de que la maternidad no se domina, no se termina de entender y no le resulta fácil a nadie… pero que, a pesar de todo, es la aventura más gratificante por lejos.
Es una lectura que se disfruta de principio a fin. Cada capítulo lleva ese sello personal e hilarante que las seguidoras del podcast , hoy vodcast, ya conocen bien. Chiqui y Alison contando, sin filtros, cómo vivieron cada etapa desde el parto. A eso se suman secciones de tips y glosarios que resultan muy útiles. Ojalá hubiera existido cuando yo me embarqué en la maternidad. No es que los libros que leí entonces no me sirvieran, pero al no poder aplicar al pie de la letra todas esas recomendaciones, la culpa llegaba igual, justo cuando una ya se sentía suficientemente perdida.
Descubrir, a través de las experiencias de otras madres, que nadie llega del todo preparada a esta aventura fue algo que no sabía que necesitaba. Hay algo profundamente reconfortante en reconocerse en esas anécdotas: en la madre que no sabía qué hacer cuando su hijo no paraba de llorar a las tres de la mañana, o en aquella que sonreía en público mientras por dentro acumulaba una culpa silenciosa.
Además, esas madres que parecen tenerlo todo resuelto, que hablan con una seguridad que aplasta, que nunca dudan ni se equivocan, con el tiempo uno se da cuenta de que son más mito que realidad. Y en vez de seguir midiendo nuestras grietas contra su aparente perfección, quizás lo que corresponde es mirarnos a nosotras mismas y reconocer todo lo que sí fuimos capaces de superar.
Este libro también me regaló algo que no esperaba: conocer a estas dos humoristas en su estado más vulnerable. Uno las conoce bajo los reflectores, frente a un teatro lleno, con ese don de arrancarle la carcajada a cualquiera. Pero en estas páginas aparecen sin ese escudo, contando lo ridículo y lo conmovedor en igual medida. Esa cercanía que transmiten, igual que en su vodcast, me encanta. No las hace menos graciosas. Las hace más reales.
Una lectura que se siente como una charla con una amiga de confianza. Perfecta para quien está dando sus primeros pasos en la maternidad, con sus noches en vela y su alegría desordenada; también para quienes sueñan con oír por primera vez la risa de un pequeñito en su hogar; e incluso para aquellas que, años después, aún navegan las aguas profundas y a veces turbulentas de criar a sus hijos.
