Por Paula Cifuentes Torres
Periodista | Doctora en Historia (c) | Especialista en Género y Sostenibilidad
En el tejido invisible de nuestra memoria nacional, muchas voces femeninas han sido silenciadas. Con su libro Mujeres en la Historia de Chile, la historiadora Gabriela Huidobro abre una fisura en ese silencio, invitándonos a escuchar las historias que no llegaron a los libros escolares ni a las conmemoraciones oficiales.
“El relato histórico ha sido selectivo —explica Huidobro— Y las mujeres, en su diversidad, han sido sistemáticamente excluidas de ese relato.”
Una historia con omisiones estructurales
Huidobro invita a cuestionar algo que solemos asumir con naturalidad: que la historia es un relato objetivo, subraya que incluso el concepto de “hechos importantes” ha sido definido por intereses patriarcales. “¿Qué es lo importante? ¿La guerra? ¿La política? ¿El poder? Lo que no se ha contado —la vida cotidiana, las luchas invisibles, el mundo doméstico— también es historia.”
Entre los nombres rescatados por el libro están Janequeo, la líder mapuche que enfrentó a la Corona Española; Úrsula Suárez, monja escritora que reflexionó sobre libertad y conocimiento desde el encierro; y Catalina de los Ríos y Lisperguer, figura estigmatizada por el lente colonial y patriarcal.
“Todas las grandes gestas, todos los hitos que aparecen en los manuales, son solo la punta del iceberg. Detrás de ellos, hubo miles de acciones cotidianas y anónimas. La historia también la hace la niña que iba todos los días al colegio”, afirma con énfasis.
Educación y justicia histórica: repensar lo que se enseña
Uno de los ejes más críticos del libro es su mirada sobre el sistema educativo chileno y su rol en la perpetuación de una historia fragmentada. “El currículum escolar aún presenta una historia parcial, desprovista de emoción y de vínculo. Y sin emoción, no hay aprendizaje real.”
Además, la autora advierte sobre el riesgo de romantizar o idealizar a las mujeres históricas: “Muchas veces se nos presenta a las mujeres como protectoras o cuidadoras, casi maternales. Pero la historia muestra una diversidad enorme: mujeres cuestionables, mujeres valientes, mujeres estratégicas, mujeres silenciadas. No todas fueron heroínas ni mártires. Algunas simplemente intentaron sobrevivir en un mundo adverso.”
“Las mujeres que conocemos tienden a ser letradas, de la élite académica. Pero ¿dónde quedaron las cantineras, las obreras, las esclavas? Ahí el trabajo del historiador se vuelve casi detectivesco: hay que buscar huellas en archivos judiciales, cartas, periódicos, y hasta en anuncios económicos que mencionaban su labor.”
El libro como herramienta para pensar el presente
Mujeres en la Historia de Chile no es solo una publicación académica ni un compendio de datos históricos. Su propósito va más allá del archivo o del aula universitaria busca conectar con la comunidad, con públicos que puedan construir una historia más cercana.
Gabriela Huidobro ha construido una obra que busca ser leída por todas y todos: por estudiantes, por docentes, por madres, por jóvenes, por cualquier persona que quiera comprender mejor este país y sus silencios. Su lenguaje es claro, accesible, cercano. No hay jerga académica ni distancias intelectuales. Lo que hay es una profunda voluntad de comunicar.
“El foco del libro no es erudito ni pretende hablarle solo a especialistas —aclara la autora—. Quise construir un relato que cualquiera pudiera leer en el metro, en la casa, en un taller, en una escuela. Porque el conocimiento también tiene que circular más allá de la elite. La historia tiene que volver a ser una herramienta ciudadana.”
En ese sentido, el libro se instala como una herramienta de transformación cultural: una invitación a mirar el pasado con otros ojos, a cuestionar las verdades heredadas y a llenar los vacíos de la historia oficial con nombres, rostros y vidas que fueron omitidas.
“Siempre vamos a estar en todas partes —afirma Gabriela Huidobro—. Pero hay que tener el valor de mirar con atención. De leer entre líneas. Porque sin nosotras, la historia está incompleta.”
Así, el libro no solo interpela el pasado, sino que también desafía el presente: ¿quiénes siguen siendo excluidas del relato? ¿A qué memorias no les estamos dando espacio? ¿Qué historias se siguen contando desde un solo punto de vista?
“Mujeres en la Historia de Chile” es un recordatorio urgente de que la historia no es un bloque cerrado. Es un territorio en disputa, un campo vivo. Y en esa disputa, la memoria feminista tiene mucho que decir.
