Hoy podría parecer casi una caricatura ver a una mujer, con su hijo en brazos, preparando el almuerzo, mientras su marido está sentado en la mesa, leyendo el diario, sin ayudar. En la actualidad, la manera de ver la paternidad en la sociedad ha implicado transformaciones relevantes, donde –por ejemplo- el modelo que solo situaba al hombre en el rol de proveedor material y que relegaba las tareas de crianza y cuidado exclusivamente a las mujeres, resulta obsoleto en el marco de la lucha por la equidad e igualdad de género. Sin embargo, ¿cómo seguir rompiendo estereotipos? , ¿qué pasos dar para que la figura del padre logre un rol más activo en el núcleo familiar?
El primer paso se dio el 16 de junio de 2013, fecha en que fue promulgada la Ley 20680, también conocida como “Ley amor de papá” o “Ley de tuición compartida”, que introduce modificaciones al Código Civil para velar por el interés superior de los hijos. Uno de los artículos señala el principio de corresponsabilidad, “en virtud del cual ambos padres, vivan juntos o separados, participarán en forma activa, equitativa y permanente en la crianza y educación de sus hijos”.
Si bien la legislación chilena lo establece, en la práctica, tanto mujeres como hombres se desenvuelven de forma distinta frente a la crianza. Hace algunos meses, la “Radiografía al Hombre Cero”, realizada por el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales en conjunto con ONU Mujeres y el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, reveló entre sus resultados que el 57% de los hombres dedicó cero horas semanales al cuidado de niños y niñas; mientras que el 71% dedicó cero horas al acompañamiento de sus hijos e hijas en tareas escolares.
Frente a estas cifras es que toma relevancia la paternidad activa. Al respecto, Catalina Figueroa, psicóloga clínica y directora del Centro de Intervención Temprana de Santiago, precisó que “el rol del padre es fundamental. Se ha estudiado que tiene una fuerte incidencia en el desarrollo socioemocional, tiene efectos en la autoestima positiva y ayuda a la sensación de mayor bienestar en las relaciones vinculares del niño”.
En ese sentido, añade, “la constancia en los cuidados promueve el apego seguro, también ayuda al desarrollo psicomotor por medio de los juegos y aporta a la contención emocional de la madre”.
Los padres tienen mucho por decir
Rodrigo Toledo, periodista y autor del blog y libro “Papá en rodaje”, si bien siempre tuvo la idea de convertirse en padre, cuando supo en el año 2009 que, finalmente, junto a su pareja tendría un hijo, la diferencia entre el sueño y la realidad comenzó a tomar fuerza. “Uno tiene altas expectativas de manejar ciertas situaciones y administrarlas de una manera, pero cuando las cosas pasan hay un ajuste inmediato de esas expectativas, hay que aprender muchas cosas y dejar de suponer otras, abriendo la consciencia a que había algo mucho más grande de lo que creía que era la paternidad”, confiesa.
En su búsqueda por entender mejor este proceso, pensó que podría encontrar en librerías textos escritos por hombres sobre paternidad para aproximarse a otras experiencias. Sin embargo, la mayor parte del material disponible era escrito de mujeres para mujeres.
Sobre ese escenario al cual se enfrentó, la psicóloga Catalina Figueroa, explica que “desde una cultura más patriarcal el hombre ha sido considerado principalmente como el proveedor. Hoy somos más conscientes como sociedad de esos estereotipos, porque culturalmente se piensa que los padres no son necesarios para la crianza, que no asisten a las reuniones de apoderados, no están presentes cuando los hijos se enferman y hay una distancia emocional”.
Ante la ausencia de apoyo bibliográfico, Rodrigo creó un blog que, en lo sucesivo, le permitió compartir sus vivencias y generar redes con padres blogueros de otros países, siendo el puntapié inicial para publicar con el apoyo de una editorial el libro “Papá en rodaje”.
“En cinco años agotó todas sus copias, llegó a muchos hogares y aún me llegan historias de personas que me cuentan lo que pasó con ellos a raíz del libro. No es un manual, no es una guía: es contar una experiencia. Cuando me lanzo con esta idea, no espero convertirme en un superventas, sino empujar esta nueva idea de una masculinidad vinculada a la paternidad activa”, agrega el autor.
Círculos de padres
Una barrera similar a la de Rodrigo Toledo encontró Camilo Gutiérrez quien es co-creador del círculo “Maternidad y Paternidad Consciente” y miembro de la Red Chilena de Crianza Respetuosa.
“Con la llegada de mi hija, empecé a sentir estas emociones, estas ganas de aprender de crianza respetuosa y me encontré con un muro hacia los hombres tremendo. Habían muy pocos espacios y los que existían eran casi como recetarios donde te dan instrucciones y yo lo que buscaba era esta paternidad conectada”, relata.
De este modo, junto a su compañera Marisol Reyes, se propuso crear una red de apoyo bajo el nombre de “Maternidad y Paternidad Consciente”, organización que desde una perspectiva de género ejecuta espacios de formación con distintos profesionales y acompañamiento en etapas como gestación, parto, puerperio y crianza temprana, apuntando no solo a gestantes, sino que también a las familias, entendiendo que pueden existir múltiples cuidadores.
Pero esto no es todo, de forma paralela, Camilo lidera el círculo de padres (filial a la organización antes mencionada) desde abril del año pasado y de manera online, a fin que sus integrantes puedan compartir la distintas maneras de vivir la paternidad, compartir, informarse con la participación de invitados expertos en diversas áreas y cuidar de su salud mental.
¿Cómo mejorar la participación de los hombres en la crianza?
“Se habla de tips, pero creo que es importante conectar con nuestra identidad, mirar a nuestros hijos, conectar con sus necesidades y estar disponibles emocionalmente”, plantea Camilo Gutiérrez, quien para este año junto “Maternidad y Paternidad Consciente” continuarán formando gestoras, grupos de apoyo a la lactancia materna y el programa de formación de acompañamiento a paternidades, “con esta invitación a que los papás se integren también vimos la necesidad de poder plasmar lo que hemos aprendido para acompañar a estos papás de forma responsable, con las herramientas necesarias”, resume.
Rodrigo Toledo, quien además de su hijo de 12, hoy tiene mellizos de 3 años, reeditó su libro este año en línea con lo que está pasando en materia de corresponsabilidad, equidad de género y el retroceso dado por la pandemia. “El hecho de que no exista una nuevo concepto de masculinidad daña a la paternidad activa, porque no se avanza debido a estos estereotipos. Tampoco es que un día te levantes y cambies, estos análisis se hacen con las conversaciones cotidianas, en grupos de WhatsApp, con la familia, en reuniones de apoderados y cuestionando estos paradigmas”, sintetiza el autor, cuyo libro puede ser encontrado en librerías Bros, BabyTuto, Librerías QueLeo (Chillán y Viña del Mar) y a través del contacto papaenrodaje@gmail.com
Ahora bien y ante la interrogante de qué hacer en aquellos casos donde el padre no vive en casa, Catalina Figueroa señala que es de suma importancia construir relaciones sanas entre los padres aun cuando no están juntos.
“Cuando las parejas viven juntas es más fácil intercambiar roles, pero cuando los padres no están viviendo juntos puede ser súper agotador y desgastante. Independiente de nuestra condición conyugal, es necesario acompañarnos en nuestra condición de padres, que esté la disponibilidad para escuchar, resolver e ir desculpabilizando. Hay que transparentar las cargas y ver cómo lo hacemos para que sea de manera efectiva. Si vemos que la otra persona está cansada, debemos ponernos en su lugar”, sostiene Figueroa.
