Hoy 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una realidad que afecta al menos a una de cada tres de ellas en el mundo y que en nuestro país sigue generando repercusiones que se traducen a la fecha en 35 femicidios consumados y 143 femicidios frustrados. Las cifras son alarmantes, pero esta es solo una parte de la manifestación de la violencia. En paralelo, existen otras formas invisibilizadas que siguen impactando en la autonomía y la seguridad de las mujeres en diversos espacios.
ONU Mujeres define la violencia de género como aquellos “actos dañinos dirigidos contra una persona o grupo de personas en razón de su género que tiene su origen en la desigualdad de género, el abuso de poder y normas dañinas”, pero también la entidad hace referencia a las distintas categorías que hoy existen para clasificar estos tipos de violencia. Algunas de ellas son la económica, psicológica, emocional, física, sexual, digital, por mencionar algunas.
“La Violencia en contexto de pareja es considerada como una de las más recurrentes y visibles por derivar en actos como el femicidio, suicidio femicida, castigo femicida y otras manifestaciones, pero también es importante establecer los espacios donde se desarrolla la violencia, hay algunas que ocurren más en el espacio privado y otras en el espacio público” explica María Pilar Ferrada Peña, trabajadora social feminista y directora ejecutiva de Coporacion Restaura, organización que acompaña, brinda atención especializada y representación jurídica a víctimas de violencia.
Violencia en el espacio público y privado
Una de las formas de violencia en el espacio público es la de carácter estructural, y de acuerdo a lo que explica María Pilar Ferrada de Corporación Restaura, tiene como característica principal el daño que hacen las instituciones o el Estado a las mujeres, desde el punto de vista de la falla de políticas públicas que profundizan las barreras y estereotipos de género, por ejemplo a través de la división sexual del trabajo que sitúa a las mujeres en una posición desmejorada para enfrentar el mundo laboral.
“Otro tipo que identificamos en el contexto de pareja es la violencia económica. Recién se aprobó la ley de pensión de alimentos “Papito Corazón” que reconoce por primera vez el no pago como variable de violencia económica, pero también tenemos el caso de la violencia vicaria, que se hace en contra de una persona a través de alguien más, por ejemplo utilizando a los hijos o hijas para hacer daño a la madre. Es una categoría, pero aún no hay una ley que la regule, podemos decir entonces que es una violencia que afecta el entorno privado pero que se ejerce desde el espacio público como es un tribunal”, agregó la directora de Corporación Restaura.
La violencia digital, es otra de las manifestaciones de la violencia de género. Así lo plasmó el informe preliminar del proyecto Aurora de Corporación Amaranta. Entre abril y junio de 2020 la organización difundió la encuesta de violencia digital en Chile con foco en las mujeres (cis, trans y no binaries), instrumento que registró que de 531 personas encuestadas, el 73,8% había sufrido violencia en internet, siendo los ataques más reportados los de violencia verbal, hostigamiento y acoso, difamación, entre otras.
La violencia desde una mirada de salud y educación
Josefa Molina Sandoval es fonoaudióloga y presidenta del directorio de Fundación Sirona. La entidad inició su trabajo enfocada en la violencia que ejerce el sistema desde el área de la salud, pero actualmente también aborda los ejes de reparación de violencia de género, apoyo a la maternidad en la crianza y bienestar integral de las mujeres.
“Nos dimos cuenta que a veces solo hablamos de violencia física porque es lo más extremo, e incluso aún se cree que ocurre en estratos más bajos o vulnerables y se invisibiliza en niveles socioeconómicos más altos. Hay que considerar que previo a eso también hay un contexto de violencia psicológica” expresó Josefa Molina.
Mirar la violencia desde la perspectiva de la salud de las mujeres también es clave para entender cómo se posiciona esta problemática en todo el ciclo vital. Desde su experiencia en Fundación Sirona, Josefa explica una importante categoría: la violencia obstétrica. “Se ha violentado a las mujeres, haciendo difícil un parto respetado, incluso no todos los hospitales tienen anestesia o hay una costumbre de hacer comentarios crueles”, comentó. En ese sentido, de acuerdo a cifras recabadas por el Observatorio de Violencia Obstétrica OVO Chile, el 56,4 % de las mujeres indicó haber sido criticada o reprimida por expresar dolor y emociones al momento del parto.
La violencia sexual es otra de las manifestaciones. La profesional indica en esa línea, que muchas veces esta es ejercida por una persona del círculo familiar o dentro del matrimonio, aunque también remarca que es clave el rol de la educación desde los primeros años. “Se cree que educar sobre estos temas es sexualizar la infancia, pero no es así. Es una forma de conocer el cuerpo y de poder abordar un tema tan importante como el consentimiento” complementó.
Las huellas y la reparación
Además de seguir generando conciencia sobre las distintas formas de violencia, es fundamental que las políticas públicas puedan funcionar con mayor efectividad y que la sociedad apoye a quienes atraviesan por estos contextos. “En general, las secuelas son múltiples, lo primero que se ataca es la red de apoyo, la confianza y la autoestima, cuando no tienes eso, no tienes nada y desde ahí eres una víctima fácil para otro tipo de violencia. Después vienen otras consecuencias como las enfermedades de transmisión sexual o secuelas intelectuales, ¿qué puede hacer la sociedad? escuchar a las víctimas, actuar con más sororidad y condenar la violencia” reflexionó Maria Pilar Ferrada.
En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, María Millaray Sáez Espinoza, presidenta ejecutiva de la Asociación de Mujeres Líderes del Biobío y presidenta de la Asociación de Mujeres Líderes de América Latina también entregó sus reflexiones en este contexto.
“Si pudiera enviarle un mensaje a las mujeres es que hoy no estamos solas, nos tenemos a nosotras, debemos pedir ayuda y decir “no”. Vivimos en una violencia constante, a veces normalizamos situaciones que nunca debieron aceptarse y finalmente el fruto de la violencia es la división” concluyó María Millaray Sáez.
Si eres testigo o víctima de violencia, las plataformas habilitadas para denunciar son:
-Fono Familia de Carabineros: 149.
-Policía de Investigaciones: 134.
-Fono de orientación y ayuda por violencia contra las mujeres: 1455.
-Fono Denuncia Segura: 600 400 0101.
-WhatsApp Mujer: +569 9700 7000.
-Chat 1455: