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Escuchemos la voz de las mujeres con discapacidad intelectual

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Por Paulina Varas, directora Diplomado en Salud Mental y Bienestar de Personas con Discapacidad Intelectual UNAB.

En marzo se conmemora el mes de la mujer, y los medios y las habituales conversaciones se repletan de la visibilización de los derechos femeninos. Sin embargo, las mujeres con discapacidad intelectual viven constantemente esa “impermeabilización social”. Es decir, nos hacemos impermeables a sus necesidades, aportes y derechos. Pareciera que existe un empeño por romantizar la vida y la existencia de estas mujeres, dejando de visibilizar sus necesidades reales. Seguimos creyendo que son eternas niñas, privándoles de autonomía por miedos o prejuicios.

Y es que este colectivo vive una doble discriminación: ser mujer y tener discapacidad. Y eso afecta sus rutinas diarias, una real inclusión y la garantía de sus derechos.

Hoy premiamos a mujeres destacadas, felicitamos los aportes en la ciencia y relevamos el rol activo femenino en diversos ámbitos. ¿Cuántas oportunidades de contribuir tienen las mujeres con discapacidad intelectual? ¿Cuántas veces se gestan los espacios para que sean líderes, para que guíen a alguien, para que enseñen desde su enorme sabiduría?

Nos perdemos de grandes líderes, de mujeres que quieren marcar la historia, como también lo fueron en nuestro país Carmela Carvajal, Gabriela Mistral y Javiera Carrera, ¿por qué no estamos atentos ni abiertos a estas contribuciones?
Actualmente se da un gran valor al rol activo de la mujer, hemos ido avanzando en paridad y en emparejar la cancha; sin embargo, continuamos obsoletos en la validación de las mujeres con discapacidad intelectual. Un ejemplo de esto es que aún les es muy difícil tener la posibilidad de tener pareja, relaciones sexuales, vivir de manera independiente como contribuir en empresas.

Y aunque existen iniciativas que dan esos espacios, esto en ningún caso compensa el cambio de mirada que debemos hacer como sociedad. Las mujeres con discapacidad intelectual pueden pensar libremente, decidir y recibir apoyos cuando sea pertinente. Solo nos falta oír su voz, atender sus propuestas y abrirnos al valioso aporte que pueden entregarles a la sociedad.

*Las publicaciones en esta sección son responsabilidad de sus autores/as, quienes no tienen vínculo laboral con Empoderadas, y no reflejan necesariamente nuestra postura como medio de comunicación

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