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Vulneración de consentimiento: Cuando la violencia queda inscrita en nuestros cuerpos

De acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada tres mujeres (30%) en el mundo ha sufrido violencia sexual por terceros en algún momento de su vida, cifra que preocupa cuando además la estadística agrega que dentro de este mismo porcentaje hay quienes han sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja. ¿Pero qué señales dan cuenta de que el consentimiento se ha visto vulnerado al interior de la relación?

La definición y explicación expuesta por Corporación Miles en su campaña “Que sea consentido” lo dice claramente: “Consentir y pedir consentimiento consiste en establecer tus límites personales y respetar los de tu pareja; debes volver a preguntar si las cosas no están claras. Para que sea algo consensuado, ambas personas deben estar de acuerdo en tener relaciones sexuales, todas y cada una de las veces, de forma sana y consciente”, expresa la frase. Sin embargo, hablar de una cultura donde este concepto esté incorporado plenamente parece lejano cuando aún existen roles y estereotipos de género que sitúan a la mujer en el rol de objeto y que dan cuenta de relaciones de poder asimétricas, donde lo masculino tiende a ostentar mayores privilegios.

“Falta entender la definición de consentimiento. Muchas veces las personas (sobre todo jóvenes) creen que, porque alguien está alcoholizado o porque comenzó activamente una relación de carácter sexual (aunque en ese proceso haya perdido el consentimiento) eso basta para la continuación de la relación sexual .Hay que identificar que la actividad positiva y activa debe estar presente siempre de inicio a fin, es decir, no por salir con una persona o que empiecen a besarse significa que hay consentimiento para algo más” comentó Javiera Canales Aguilera abogada con experiencia en defensa de derechos sexuales y reproductivos y directora ejecutiva de Corporación Miles.

Pero estas no son las únicas situaciones a considerar. La vulneración del consentimiento y de paso la violencia sexual también puede surgir en otros esquemas cotidianos, como por ejemplo si alguien acepta tener una relación sexual con condón y la otra persona sin previo aviso decide dejar de usarlo o incluso en el contexto del matrimonio por asumir erróneamente que es un deber y una obligación satisfacer los deseos del cónyuge.

¿y qué pasa con los jóvenes?

Según datos del sondeo sobre violencia en las relaciones de pareja en jóvenes de Injuv, el 14,2 % declaró como aceptable hacer bromas con amigos sobre las relaciones íntimas con la pareja y el 5,3 % de los jóvenes encuestados señaló creer que es aceptable presionar a la pareja a tener relaciones sexuales (tendencia presente mayoritariamente en los rangos etarios de 15 a 19 y de 20 a 24 años).

Ahora bien, consultados por las situaciones de violencia que han enfrentado, el 11,1%  indicó que su pareja lo ha presionado para tener relaciones sexuales aunque no lo desee, mientras que frente a la pregunta sobre si conocen a alguien que es víctima de violencia en pareja, el 18,3% dice conocer, haber visto o escuchado a alguien que fue forzado a participar de un acto sexual sin su consentimiento.

Cómo identificar relaciones tóxicas

Francisca Cuadros Santibáñez, psicóloga de Fundación Honra señala que existen muchos mitos y formas románticas introyectadas inconscientemente en nuestro comportamiento, desde el modelo romántico social, heterosexual y occidental. “Un comportamiento no sano, es la necesidad de dominación o control no consentido sobre la pareja, ya sea psicológico o sexual, estas conductas generan vulneración de derechos y límites personales. Así mismo la cosificación de las parejas sexuales, se identifica como tóxico, al no generar ningún tipo de empatía o responsabilidad afectiva” comenta la profesional

Dentro de los “síntomas” a considerar Cuadros indica que generalmente al estar dentro de una relación tóxica es posible presentar malestares físicos producto de la ansiedad y estrés que genera la incertidumbre de no saber cómo enfrentar diariamente la compañía de la pareja. “Los vínculos inestables y de mala comunicación nos mantienen en un estado emocional de confusión y disturbio. Junto a esto muchas veces, los vínculos tóxicos desean generar una dependencia emocional, de modo que necesitemos de su presencia de alguna manera. El aislamiento social es una estrategia para disminuir las interacciones de la víctima. El consentimiento es el requerimiento mínimo de una relación equitativa e igualitaria, de modo que, si deja de presentarse en alguna situación, se debería identificar de inmediato como factor de riesgo” agregó Francisca Cuadros.

Los desafíos a nivel país

Frente a esta realidad, en Chile actualmente una de las preocupaciones es que existe un vacío legal en lo que respecta al consentimiento, lo que en lo sucesivo también implica más obstáculos para las víctimas.

 “En Chile no hay ninguna normativa vigente que hable sobre el consentimiento, solamente se hace una distinción entre mayores de 14 y menores de 14 años. En menores habrá violación porque se entiende que no pueden discernir en materia sexual, sin embargo, en mayores de 14 se establecen tres circunstancias: De fuerza o intimidación, incapacidad de la víctima para oponer resistencia, y enajenación mental, entonces queda en la victima la carga probatoria de demostrar que ella opuso la resistencia suficiente, pero en ningún momento se habla de consentimiento” comentó Javiera Canales.

Otro de los puntos que Canales considera importante de relevar es la educación sexual, considerando que abordar los conceptos de consentimiento y placer puede ser clave en materia de prevención. Por lo mismo desde Corporación Miles decidieron impulsar la campaña educativa “Que sea consentido” enfocada en dar a conocer la importancia del consentimiento, qué hacer en caso de ser testigo o víctima y cómo conseguir ayuda. La iniciativa surgió a raíz del servicio de consejería de la Corporación, donde frecuentemente recibían casos en los que mujeres no sabían si lo que habían vivido era violencia sexual.

“Decidimos levantar una campaña sobre consentimiento pero que les hablara a los jóvenes principalmente, también porque en las investigaciones que hemos levantado la edad promedio del agresor sexual en chile es de 25,5 años y el análisis que se puede dar sobre la vulneración de consentimiento y la violencia sexual en pandemia están dadas por las cifras. Si bien disminuyó el número de denuncias de violencia sexual, aumentaron significativamente las llamadas sobre orientación sexual para establecer una denuncia lo que es grave porque las víctimas están confinadas con sus agresores” agregó la directora ejecutiva de Corporación Miles.

Finalmente y respecto a cómo construir un vínculo sano en pareja sin establecer presiones en temas como la sexualidad, Francisca Cuadros agrega que es importante al momento de tener una relación, realizar un trabajo previo de identificación de patrones románticos dañinos establecidos a lo largo de las experiencias en pareja y evitar idealizar a compañeros románticos. “Estas características, acompañadas de una buena comunicación podrían encaminar una relación sana. El principal consejo que podría entregar a las parejas, es mantener una comunicación abierta y constante, en la que se permita expresar las necesidades y deseos de manera abierta y sin crítica\» complementó.

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