Abordar las brechas que impiden que las mujeres puedan acceder al mundo del trabajo en igualdad de condiciones que los hombres, es uno de los desafíos más importantes que me ha tocado asumir desde que dirijo la fundación Prodemu. A pesar de que llevamos 30 años incentivando a las mujeres a levantar sus propios negocios, y de que el emprendimiento ha sido una alternativa que ha permitido empoderarlas económica, social, cultural y políticamente a lo largo de Chile, hoy también sabemos que para fortalecer la autonomía económica de las mujeres no sólo tenemos que potenciar los trabajos por cuenta propia, también debemos avanzar derechamente en la empleabilidad formal de las mujeres. O procurar que sus negocios independientes obtengan un nivel de éxito que les permita sostenerse en el tiempo.
Hablar de autonomía económica es construir mujeres libres y conscientes de sus derechos. Pero si esto se traduce en que las mujeres tomen sus propias decisiones, debemos reconocer que todavía existe un porcentaje altísimo que no puede trabajar porque tiene que cuidar de otros y otras. Y otro número igual de importante que, para conciliar su vida familiar y productiva, tiene que multiplicarse, lo que hace que muchas veces deserte o descarte oportunidades valiosas en el camino. Dar pasos decididos hacia la inserción laboral de todas las mujeres y generar las condiciones para que accedan a remuneraciones dignas que les permitan construir sus vidas como desean, puede hacer la diferencia. De esta manera, quienes quieran construir sus familias sin un hombre al lado o romper con situaciones de violencia, podrán decidir, con recursos en mano, hacia dónde continuar.
Si hacemos las cosas bien, además robusteceremos la economía. Según un informe reciente de la OCDE sobre Chile, sin la brecha de género, el PIB pér cápita podría llegar a crecer un 10,5% en 2060. El desafío requiere que todos los actores públicos, privados y organizaciones de la sociedad civil, nos articulemos para apoyar a las mujeres. Reconocerlas como actoras esenciales para el funcionamiento de la economía como lo hace la Ley 40 horas o como propone el Sistema Nacional de Cuidados que está impulsando el gobierno, avanzan en esa dirección.
En Prodemu, direccionamos todas nuestras acciones 2023 hacia el empoderamiento y la autonomía económica de las mujeres. Y también nos articulamos, por ejemplo, con el Gobierno de Santiago y las empresas privadas para fomentar -a través del programa Promueve- el empleo formal de las mujeres que habitan las zonas rurales de la Región Metropolitana. De acuerdo a un estudio que levantamos, al menos en dos provincias existe casi un 61% de mujeres que no ha trabajado nunca. Y otras, donde prácticamente un 69% señala las labores domésticas y de cuidado como razón principal para no entrar en el mercado laboral.
Porque sabemos que el camino del emprendimiento para quien cuida y trabaja a la vez es lento, quisimos ahorrarles tiempo. Y hace unas semanas lanzamos el Sello Emprende Prodemu, con el que certificaremos en marzo de 2024 a 16 agrupaciones de emprendedoras -una por región- que postulen mediante nuestra pagina web (www.prodemu.cl) propuestas que sean innovadoras, que respeten el medio ambiente y/o que rescaten saberes locales y ancestrales. Junto a nuestros socios estratégicos Banco Estado, el Núcleo de Relaciones Socioeconómicas de la U. de Chile, la Escuela de Diseño UC y Chilenter, vamos a entregarles mentorías que les permitan en ocho meses, formalizar sus negocios, aprender de educación financiera, poner en valor sus productos y digitalizar sus proyectos.
Acercar la banca a las mujeres es vital si queremos evitar el sobreendeudamiento de las emprendedoras, pero también instalar que hablar de dinero no tiene que ser una cosa de hombres, de inversionistas, ingenieros e ilustrados. Deseamos que las mujeres manejen las cuentas de sus negocios, accedan con confianza a créditos para emprendedoras, o adquieran habilidades para postular a beneficios programáticos del Estado que les permitan innovar, crecer y educarse, en lugar de recurrir a préstamos informales o a avances en efectivo.
Si bien en Prodemu somos testigos de la resiliencia de las mujeres y sabemos que su cultura financiera doméstica les han permitido en situaciones adversas como la pandemia, organizar intuitivamente sus finanzas, hacer mucho con poco y decidir cuánto gastan o guardan para el próximo mes, a la luz de que existe más de un millón y medio de personas en el mundo que no tienen acceso a servicios financieros, de las cuales el 65% son mujeres, y de que sólo en las comunas rurales de la RM, un 57,9% expresa no conocer lo que son las capacitaciones y certificaciones, tenemos que apuntar más alto y lograr que las mujeres no sólo sobrevivan de sus innovadoras ideas, sino que vivan -efectivamente- de ellas. Sólo así podremos avanzar efectivamente hacia su autonomía económica, hacia su autonomía plena.
Por Marcela Sandoval, directora nacional de Fundación Prodemu